viernes, 13 de febrero de 2015

Los roces universales de nuestra piel inmortal.


Tras los claroscuros bicolores
de nuestro designio,
quedaron atrapados  
por la inercia de la vida, los labios
que flotando por los semblantes fríos
cubrieron estáticos el momento.
 
 
"Mascarada de amor"
Jesús Villamil Gómez

 
Sus ásperas huellas,
que no olvidaron las falacias
de los sonidos huecos de la palabra,
permanecen como recordatorio
de aquella historia
a la que nos entregamos.
 
Los roces universales
de nuestra piel inmortal,
prendidos por los horadados huecos
de nuestras vacuas reflexiones
huyeron más allá
de nuestra propia mascarada.
 
Deseábamos existir
fuera de lo perecedero,
para ser por encima del momento,
la sutil muestra del engaño
atrapado por un universo
retraído en nuestras mentes.
 
Luchar por unos besos
desprovistos de tiempo,
castrados de los espacios
de nuestra historia adherida
burdamente a los espacios
perennes de la inexistencia.
 
En la honda necesidad de quererte.
En la quimera inútil
de acercarme a tu rostro,
y beber de tu vacío
la pasión que cubra
el dolor de mi mentira.
 
Pues el amor desdibujado
al que dejamos arrastrar
nuestras ansias, observa
a pesar de todo las farsas
con las que revestimos nuestros cuerpos
y engañamos nuestras razones.
 
 
Rosa María Estremera Blanco.

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